¿Han escuchado hablar de la Psicología del color? Pues yo tuve la increíble experiencia de poderlo experimentar en carne propia en un lugar maravilloso. Les estoy hablando de Casa Gilardi, un ejemplo de la arquitectura contemporánea mexicana, esta casa minimalista,  me dio entrada al mundo colorido de Luis Barragán (1902-1988).

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Para los que no lo conocen, Barragán fue un muy famoso arquitecto mexicano nacido en Guadalajara y es reconocido por ser el único en ganar el premio Pritzker. Su arquitectura es muy distintiva y se aprecia como un juego de planos, luz y texturas.

Déjenme platicarles primero que esta casa es una casa privada habitada hasta el día de hoy por sus dueños originales.  Ellos amablemente organizan tours, con previa reservación, para mostrar la casa y platicarnos un poco acerca de su historia. Esta casa, construida en 1976, fue la última casa de Luis Barragán, quién en un principio rechazó el proyecto, pero al ver el terreno, quedó cautivado por un enorme árbol de Jacaranda y se puso el reto de construir la casa al rededor de ella para realzar su belleza, lo cual me pareció genial!! Porque seamos sinceros, ¿A quién no le encantan las Jacarandas? Sobre todo en primavera, con sus hermosas flores moradas, son una verdadera belleza.

Mi visita me quito el aliento y fue mucho más de lo que esperaba; Desde afuera los colores de las paredes llaman la atención y distinguen la casa de todas las demás de la cuadra.  El color juega el papel mas importante en esta casa y las figuras geométricas y la brillante simplicidad crean espacios que  inspiran miles  de sensaciones a la vez y empiezan a despertar tus sentidos provocando emociones y sentimientos como felicidad, paz y tranquilidad o tal vez alegría. Al encontrarme en el famoso pasillo “amarillo”, el cual está iluminado simplemente por ventanas amarillas que dejan pasar la luz del día e inundan de un tono amarillo todo el espacio, instantáneamente sentí una paz y una tranquilidad inexplicable. Un sentimiento acogedor que tuvo un impacto inmediato en mi humor, aumentando la expectativa de lo que había detrás. Seguí caminando y el pasillo me llevo al área de la alberca techada y el comedor, donde el juego de colores entre la pared azul y el muro rojo, en contraste con el agua, el rayo de Sol y las sombras me hicieron sentir vibrante y despierta. De regreso en el vestíbulo, se levantan unas escaleras flotantes que suben al segundo piso, donde a través de una puertita pequeña pude salir al patio superior y quede hipnotizada. Frente a mí la majestuosa Jacaranda erguida en el centro como protagonista. A un lado unas macetas con cactus  que combinan perfectamente con la decoración minimalista. Más abajo se alcanzan a ver unos jarrones de barro y unas esferas de cantera. En una esquina de la casa formando un ángulo recto colindan unas distinguidas paredes, una  morada y una rosa casi fucsia, colores vivos que recalcan el folklore mexicano y que me hicieron sentir una mezcla de felicidad y optimismo. Alegría de poder estar ahí, respirando y viviendo tanta belleza en una experiencia única, que no se puede explicar con palabras, ¡se tiene que sentir!! Me sentí dichosa y agradecida.

Esta casa es una muestra más de la rica historia del arte de nuestro país. Para mí Barragán es más un artista que un arquitecto. Al visitar esta casa pude entrar en su mente a través de su manera de expresar las formas y los colores y entender su perspectiva y la sencillez con la que diseñaba los espacios siempre tratando de transmitir sentimientos.

Definitivamente vale la pena la visita. Los invito a salir a explorar nuestra ciudad, esta ciudad infinita que nunca deja de sorprenderme. Y si no han ido a verlo, recuerden que ¡siempre hay una primera vez!

The Chic Wanderer

#reginatelocuentamejor