A veinte años de su lanzamiento, The One de Dolce & Gabbana celebra su legado con una campaña que no solo honra su historia, sino que la reinterpreta desde un lugar más intenso, más consciente y profundamente magnético teniendo como protagonistas a Madonna y Alberto Guerra.
En pleno 2026, Dolce & Gabbana vuelve a demostrar que el verdadero lujo no está en lo efímero, sino en la capacidad de provocar emoción.
Elegante, cinematográfica y cargada de tensión, esta nueva narrativa visual convierte el deseo en una actitud. Una que no pide permiso y que se impone con presencia.
Una historia de seducción con acento italiano
Hay campañas que se miran. Y hay otras, como esta, que se sienten. Protagonizada por Madonna y Alberto Guerra, y dirigida por Mert Alas, la nueva campaña de The One se despliega como una fantasía de cine italiano contemporáneo: luces bajas, piel iluminada, silencios cargados de intención y una estética que roza lo íntimo sin caer en lo obvio.
Aquí, la seducción no es explícita, es mental. Se construye a partir de miradas que sostienen, gestos calculados y un lenguaje corporal donde el poder se negocia con elegancia.
Lencería, sastrería impecable, joyería que brilla con discreción y cuerpos que se acercan sin prisa crean una atmósfera donde todo está medido y nada es casual.
Detrás de cámaras, la historia cobra aún más fuerza. Madonna participó activamente en el desarrollo creativo del proyecto, colaborando desde el inicio con Alas y sugiriendo personalmente a Alberto Guerra como su contraparte masculina. El resultado es una química auténtica, consciente y absolutamente hipnótica.
Con esta campaña, la dupla toma el relevo de parejas icónicas que definieron distintas etapas de la fragancia, desde Scarlett Johansson y Matthew McConaughey hasta Emilia Clarke y Kit Harington.
Madonna y el poder de ser irresistible
Que una campaña de perfume, y una tan cargada de erotismo, tenga al frente a una mujer de 67 años no es casualidad, es un manifiesto. En una industria obsesionada con la juventud, Dolce & Gabbana apuesta por la autoridad, la experiencia y la seguridad que solo el tiempo otorga.
La sensualidad de Madonna no busca agradar, domina. Ella no acompaña la narrativa, la lidera. Cada gesto reafirma una verdad poderosa y profundamente The One: la seducción no tiene fecha de caducidad, tiene carácter.
Ícono cultural, figura de empoderamiento y símbolo de reinvención constante, Madonna encarna a la perfección el ADN de la fragancia: audaz, magnética y absolutamente inolvidable.


Alberto Guerra: magnetismo latino
La elección de Alberto Guerra marca un momento clave en la historia de The One. El actor se convierte en el primer embajador latino en protagonizar la campaña masculina de la fragancia, aportando una energía distinta: elegante, intensa y profundamente contemporánea.
Lejos del galán tradicional, Guerra encarna un atractivo más silencioso y seguro, basado en la presencia y el misterio. Su química con Madonna se siente natural, moderna y alineada con la visión de un lujo que entiende el deseo como algo complejo, no inmediato.


The One: veinte años dejando huella
Lanzada en 2006, The One se consolidó rápidamente como una de las fragancias más icónicas de la casa italiana. Su promesa siempre fue clara: no pasar desapercibida.
La versión femenina, creada por Christine Nagel, combina notas de melocotón, lichi, mandarina y bergamota; un corazón floral luminoso y un fondo cálido de vainilla, ámbar, vetiver y almizcle.
Para este aniversario, la narrativa se intensifica con The One Eau de Parfum Intense, presentado en un frasco ámbar dorado que parece encenderse desde el interior.
En su versión masculina, The One For Men evoluciona hacia territorios más profundos y sensuales, con acordes especiados, ambarados y una estela cálida y carismática. El frasco, más oscuro y sobrio, refuerza esa masculinidad elegante y segura.
Más que un aniversario, una declaración
Con esta campaña, The One no solo celebra veinte años de historia, también reafirma su lugar como una fragancia que entiende el deseo como una actitud.
Madonna y Alberto Guerra convierten el perfume en una experiencia visual cargada de emoción, mientras Dolce & Gabbana recuerda que el verdadero magnetismo nace de la presencia, la seguridad y la autenticidad.
Porque ser inolvidable no es cuestión de edad. Es cuestión de actitud.
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