Por Dra. María Eva González, responsable del laboratorio de neurofarmacología de productos naturales

Los trastornos de ansiedad se caracterizan por síntomas de pensamientos perturbadores, excitación psicofisiológica intensa y valoraciones altamente negativas de alguna experiencia desafortunada. Una revisión sistemática de la literatura internacional publicada sobre la ansiedad tan sólo entre 1980 y 2004 estimó que la prevalencia de trastornos de ansiedad en la población general era de aproximadamente el 16.6%— porcentaje que puede variar con la edad y el género, las condiciones ambientales y sociales—. Sin embargo, de acuerdo con la Asociación de Ansiedad y Depresión de América (2020) la estimación aumentó a 31%. En cuanto a género, se reconoce mayor prevalencia en las mujeres en comparación con los hombres en una relación 2 a 1.

Se sabe que la terapia cognitivo-conductual tradicional es la primera intervención psicosocial basada en la evidencia para el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Esta se considera el “estándar de oro” para el tratamiento de la ansiedad en adultos, entre los niños su efectividad no se ha establecido para algunos trastornos de ansiedad y se encontró que es variable entre otros.

Además, la investigación ha encontrado que muchos adultos con trastorno de ansiedad social y trastorno de ansiedad generalizada no responden a esta terapia o exhiben sintomatología residual y deterioro sustancial en cese del tratamiento. Por lo que el uso de sustancias químicas como los fármacos siempre es una terapia que se asocia como coadyuvante para el control de los trastornos de ansiedad.

Los ansiolíticos más comúnmente recetados son las benzodiacepinas, los tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o noradrenalina. Si bien son eficaces, no obstante producen diferentes efectos no deseados como la sedación marcada, relajación muscular, somnolencia, ataxia y producción de estados hipnóticos, entre los menos, o dependencia para el caso de las benzodiacepinas.

7 Hierbas anti-ansiedad

  1. Valeriana
  2. Pasiflora
  3. Cempasúchil
  4. Pericón
  5. Toronjil morado y blanco
  6. Tilo
  7. Hierba de San Juan

Las plantas medicinales están constituidas por sustancias químicas llamadas metabolitos secundarios que poseen propiedades para el mantenimiento de la salud, incluyendo la salud mental. Entre las plantas que más se utilizan entre la población rural y urbana son las que tienen propiedades tranquilizantes. Entre ellas se pueden mencionar al menos siete de las reconocidas.

De las más antiguas están la valeriana (rizoma) y la pasiflora (parte aérea), que contienen sustancias llamadas alcaloides (tipo indólico como la serotonina) y/o flavonoides que participan en los efectos sedantes e inductores del sueño de estas especies.

Otras especies conocidas como endémicas con actividad ansiolítica son el cempasúchil (los pétalos) y el pericón (parte aérea), el primero es más utilizado en mezcla con otras plantas como la pasiflora.  El pericón se utiliza sólo o en mezcla, pero se considera que produce mejores efectos que el cempasúchil, esto se debe en parte a la presencia de sustancias de tipo cumarina.Se preparan en infusión, decocción o tinturas (hidroalcohólica).

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El toronjil morado y blanco (parte aérea), así como también el tilo (flores, hojas y brácteas) tienen excelentes propiedades como tranquilizantes preparadas en tisana. Poseen principalmente flavonoides del tipo de la quercetina. Este flavonoide es uno de los mejores antioxidantes y anti-inflamatorios que se encuentran en diferentes especies vegetales y ha sido el primer producto natural patentado como producto farmacéutico como QG5 utilizado contra la inflamación del colon. Éste fue aislado de las hojas del árbol de guayaba utilizado por la población para trastornos gastrointestinales.

La quercetina se considera un inhibidor de la enzima que degrada a las monoaminas como la serotonina o la noradrenalina, y es por ello que también se asocia con efectos ansiolíticos, antidepresivos y para otras afecciones del sistema nervioso central.

Éste es uno de los componentes de las plantas medicinales tranquilizantes, como el caso del tilo. También es uno de los componentes químicos de la Hierba de San Juan que se ha utilizado desde tiempos ancestrales para tratar la ansiedad y la depresión.

Cabe hacer mención que al igual que los tratamientos farmacológicos que son prescritos por los médicos, las plantas medicinales también pueden ser útiles para ciertas afecciones y para ciertos pacientes.  Por ello, no es fácil utilizarlas. Siempre tiene que ser bajo estricta vigilancia de los conocedores de su aplicación como los médicos tradicionales y de los expertos en el diagnóstico de las afecciones del sistema nervioso central. Las plantas son un recurso potencial para la terapéutica, para ello debemos reconocerlas y protegerlas, pero también es necesario adquirir el conocimiento para su mejor uso para la salud.

 

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