Quizá no sea la persona precisamente indicada para tocar este tema, dada mi privilegiada falta de necesidad para lidiar con la depilación. Soy lampiña. Aun así, no deja de llamarme la atención que a últimas fechas me he enterado por distintas publicaciones que existe un movimiento femenino a favor del crecimiento del vello corporal en lugares en los que antes no se acostumbraba dejarlo – por decirlo de alguna manera.

Resulta que muchas mujeres, cansadas de enfrentarse todos los días al engorroso trámite de la rasuradora en piernas, axilas, brazos, entrepierna, además de la temida cera una vez cada cierto tiempo (dependiendo de la necedad con la que este vello fuera de lugar decida reaparecer), han optado por dejar que el tiempo y la naturaleza hagan su parte y albergar la presencia de esta pelusilla aportándole además buenos tratos y aprecio. Incluso, este año en Australia se promovió por Instagram la campaña “Get Hairy February”, con el fin de alentar a las mujeres a dejar de rasurarse durante un mes como apoyo al fin de la violencia contra nuestro género.

Hay mucho de discutible en el asunto, estoy segura que pocos serían los hombres que se pronunciarían a favor de que sus parejas, compañeras, amigas y demás se dejaran ver de un día para el otro con bigote, cejas sin limpiar, o axilas y piernas con vello abundante. Sin embargo, vale la pena reflexionar sobre los motivos que hacen que tomemos una u otra decisión. Existen mujeres que deciden que dejar su piel como un durazno – precioso eufemismo por no escribir chayote –  no es lo suyo: éstas optan (optamos) por la opción: nada de nada. Otras, e incluso algunos hombres estarán de acuerdo con ello, consideran que lo mejor es dejar crecer poco en algunas zonas estratégicas, siempre manteniendo ciertos cuidados y a veces hasta añadiendo una forma o color divertidos para realzar el recorte. Las menos comunes, al menos eso creo, son las que deciden dejar un crecimiento natural en todo el cuerpo, sin ningún tipo de recorte o cuidado especial. Quizá la razón sea porque realmente disfrutan ver su cuerpo tal cual es, tal vez es porque se sienten más fuertes o “empoderadas” como mujeres dejándose au naturel, o quizá simplemente están cansadas y no les interesa ya ajustarse a las normas sociales convencionales. Cualquiera que sea el motivo, esta tendencia parece estar en aumento alrededor del mundo. Incluso, existe en Estados Unidos una nueva línea de productos dedicada específicamente al cuidado del vello corporal, cuya filosofía es mantener una definición de la belleza más incluyente.

¿Ustedes qué opinan, se unirían a la moda del amor por el vello propio?

#reginatelocuentamejor