Por: Marisol Herrera | Periodista, experta en moda y belleza

 

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Cada vez es más común el sentarte en una mesa y escuchar como alguna de tus amigas o conocidas para bien -o para mal- se aplicó botox o probó algún filler. No importa la edad, éste tema se ha convertido en algo de todos los días y aunque aún pocas lo admiten es cuestión de un embarazo y periodo de lactancia para darnos cuenta si han caído en la tentación o no. Pero, ¿realmente funciona?, ¿por qué a a muchas no se los notamos? y ¿por qué hay quienes han perdido expresión total de su cara?

Luego de hacer una intensiva investigación para escribir un artículo para la edición de diciembre de GLAMOUR México decidí hacerlo, tal vez las marcas de envejecimiento no eran tan visibles en mi caso, pero definitivamente tenía que probar de lo que estaba escribiendo.

Lo primero que debemos de saber es que aunque lo conocemos como botox, su nombre real es toxina botulínica, ¡sí!, botox es solo el nombre de una marca de muchas que existen en el mercado. Es importante saber que existe una GRAN diferencia entre el uso de los rellenos vs. el de la toxina. Los fillers pretenden devolver la firmeza y dimensión de la cara, mientras que el botox inmoviliza el músculo trayendo como consecuencia la eliminación de las arrugas o signos de envejecimiento. En la mayoría de los casos los primeros (fillers) se utilizan del tercio medio al tercio inferior de la cara, mientras el segundo del tercio superior hacia arriba.

Como muchos de los grandes descubrimientos, el uso cosmético del botox comenzó como un accidente. Pues éste era utilizado por médicos especializados en estrabismo para tratar el padecimiento, fue después de observar cómo desaparecían las líneas de expresión cuando se le dio un giro a su uso. Desde entonces, se ha convertido en la alternativa por excelencia para reducir las marcas del envejecimiento.

Si algo he notado es que el botox, como el amor, no tiene edad. Pues su aplicación es totalmente subjetiva dependiendo de la propia percepción de belleza de cada persona. En realidad no hay una edad ideal para comenzar a utilizarlo pero es recomendable empezar a hacerlo cuando sin gesticular, es decir con tus músculos faciales en reposo, tu piel muestra cicatrices. Mientras escribía el artículo me hice esta prueba una y otra vez, y aunque mis líneas no eran muy notorias me aventuré a probarlo con el  Dr. Bernardo Goldzweig pues después de un par de entrevistas me dio la confianza para hacerlo, empezando porque me dijo que realmente no necesitaba mucho pero lo podía hacer como una medida preventiva. Lo primero que me recomendó, fue preparar mi cara con un par de faciales para fomentar la elasticidad e hidratación de mi piel y así  realmente poder notar la diferencia.

¿Duele? ¡Ni siquiera cerca! Son más las ansias que el dolor 20 minutos antes de la temidas inyecciones el doctor aplica un poco de anestesia tópica en las zonas a tratar, mismas que marca con un lápiz blanco (como el rojo de las misses de kinder). Cuando es el momento de las aplicación los piquetes son tan leves que pasan desapercibidos, eso sí, es importante que durante el resto de ese día no te agaches, te apliques maquillaje, duermas bocabajo o hagas ejercicio.

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Existen varias marcas de toxina, la más popular es “botox”, en mi caso el doctor me aplicó Dysport, lo importante es que sea cual sea que elijas, debes de fijarte que esté aprobada por la FDA y la COFEPRIS porque es en esos -grandes- detalles en donde se marca toda la diferencia y puedes evitar dañar tu cara.

Los resultados comienzan a ser visibles de tres a cinco días después de la aplicación, en mi experiencia no vi diferencia como hasta la semana, claro que estaba como desesperada viéndome al espejo a cada rato, pero fue cuando pasaron siete días cuando vi los resultados. No son muy notorios pero si veo mi frente lisa y aún puedo mover mis cejas como si nada, con la diferencia que ya no se marcan las líneas. No sé si dentro de seis meses que se pase el efecto lo volvería a hacer y lo haré cuando sea más necesario. Lo cierto es que es una excelente alternativa para mantener la piel con un aspecto joven y liso.