Visitamos Bienesta, el consultorio de la nutrióloga funcional Nathaly Marcus, quien está en WellShop este fin de semana.

Aquí no te reciben sin un análisis de sangre y al llegar a consulta, se toma un pelo de la nuca del cliente para pasarlo por la prueba Gen Test. Los resultados dictan la epigenética de la persona. Así es como Nathaly puede saber si el paciente tiene bacterias, qué alimentos le causan inflamación, qué antioxidantes específicos le hacen falta, si duerme bien, cómo maneja el estrés, etc. Es decir, tiene un mapa completo de las carencias y deficiencias y de lo que se requiere para mejorar su salud.Con esta información, diseña un programa especial personalizado.

La otra cara del envejecimiento

Pero, ¿qué es la epigenética? Es expresar la genética o silenciar los genes de las personas. Como nos explica Nathaly: “Yo puedo hacer que los genes se silencien y no expresan enfermedades, por ejemplo, una genética de diabetes con buenos hábitos permite que esta se silencie y no se exprese nunca en mí”.

Lo mismo con el envejecimiento. Es un proceso natural que se puede detener, revertir, adelantar a cualquier edad. Todo depende del estilo de vida: cómo duermes, cómo descansas, cómo te hidratas, cómo respiras y hasta cómo manejas las emociones y el estrés. Hoy en día el 80% de las enfermedades: hipertensión, gastritis, colitis, se deben al estrés.

Esto nos está envejeciendo más rápido que a nuestros abuelos. La ciencia por supuesto que nos ayuda a vivir muchos años, pero ¿de qué manera preferimos vivirlos?

Independientemente de que conozcamos nuestra epigénetica o no, Nathaly nos da recomendaciones muy importantes para mejorar nuestro estilo de vida y revertir el proceso de envejecimiento.

Paso 1: ¿Qué debo evitar?

1. El azúcar

Te roba el colágeno de la piel y de las articulaciones, “te oxida, te envejece, te embrutece y nadie te lo agradece”. Estoy incluye a la miel, a todo lo que diga sacarosa, glucosa, manosa. Sólo hay que consumir Stevia y Monkfruit (azúcar de monje) que es lo único que evita una reacción en el páncreas de producción de insulina. La insulina es la hormona del envejecimiento, llega al cerebro, genera la placa amiloidea que es la placa del Alzheimer, además de robarte minerales como calcio, magnesio, todos.

2. Alimentos procesados

Lo ideal es llevar una dieta como la de nuestros ancestros: comer lo que crece del suelo, una dieta limpia con semillas, nueces, frijoles, lentejas, cereales sanos. Entre más procesado y refinado esté el alimento, menos nutrientes tendrá y más te robará tus propios nutrientes.

3. Lácteos

Generan mucosidad, flemas, gripas y alergias. Se les relaciona con cáncer de ovarios y de colon. El único lácteo que la dieta mediterránea recomienda es queso feta porque no tiene caseína, una proteína que produce inflamación, y los yogurts con probióticos.

4. Alcohol

“Yo creo que el vino tinto es sano, una copa la mujer, el hombre dos”, asegura Nathaly Está comprobado que 40% de riesgo de cáncer de mama es porque la mujer toma más de una copa de alcohol. “El alcohol es azúcar, es bueno pero tampoco en exceso. El mejor alcohol que recomiendo es el mezcal y el tequila por no tener carbohidratos. El agave tiene fibra y su índice de azúcar es muy bajo”, explica Nathaly. 

Paso 2: ¿Qué debo procurar?

  1. Dormir de 7 a 8 horas diarias 

    La melatonina es una hormona natural que producimos hasta cierta edad. Después la dejamos de producir en igual cantidad y por eso dejamos de dormir profundo; entre mayor oscuridad en el cuarto, más melatonina, si te da la luz, no regeneras ni tu ciclo circadiano (ciclo de ritmo biológico de 24 horas). Hay que tomar melatonina de 3-5 mg o 5-HTP que es un triptófano, serotonina, y apagar los aparatos en la noche, meditar antes de dormir, no ver la televisión. Esto quita las canas, previene el cáncer, es un antioxidante rejuvenecedor para la mujer, evita el cáncer de mama.

  2. Cenar temprano y ligero

    El ayuno intermitente es importante. Cuando cenamos tarde, le robamos la energía al cuerpo de regenerase durante la noche para en su lugar tener que hacer digestión y desinflamar. El ayuno reinicia tu organismo y regenera las células, estimula la hormona del crecimiento, revierte la diabetes, aumenta la masa muscular, disminuye la ansiedad. Es recomendable llevarlo a cabo entre 3 y 5 veces por semana al menos, de 14 a 16 horas.

  3. Dieta basada en plantas

    Todas las enfermedades están llenas de azúcar, alimentos procesados, carbohidratos, carne roja, alimentos inflamatorios como harinas, mientras que la dieta basada en plantas es alta en fibra, por lo que bajan divertículos, el cáncer de colon, el colesterol y la glucosa, revierte la diabetes, te da energía, previene el Alzheimer por contener ácido fólico o B12. Las plantas son antioxidantes. Esta alimentación se basa en cereales como quinoa, arroz salvaje, arroz integral, camote, granos saludables como frijoles, lentejas, alimentos con fibra, con hierro, con complejo B. Además, practicar la dieta mediterránea es ideal: aguacate, aceite de oliva, nueces, almendras, verduras, frutas con colores, con antioxidantes, colores naranja, morado, amarillo. Nuestro cerebro necesita vitaminas y una buena dieta para funcionar y producir neurotransmisores.

  4. Hacer ejercicio

    Sudar elimina toxinas. Cuando la gente no suda, se queda con las toxinas en el cuerpo, que se pegan a la grasa y al cerebro, aumentando la probabilidad de padecer Alzheimer, demencia, enfermedades cognitivas. El tipo de ejercicio a practicar depende de la edad. Las mujeres mayores de 40 deben hacer pesas, fuerza. Antes se creía que el cardio era lo mejor, pero hoy se sabe que para construir músculo, se debe tener una estructura fuerte y esto es lo que te dan las pesas, resistencia, las ligas, los pilates, la yoga, aunque también es importante el cardio para el corazón, hacer bici, caminar rápido (que es lo mejor), hacer estiramientos.

  5. Cuidar la circulación 

    Hay que bañarse con agua fría. Al final de tu baño, un regaderazo de agua fría aumenta la circulación. Hoy se practica mucho la terapia de frío, la de hielo para las enfermedades autoinmunes. Esto hace un choque metabólico, activa el cuerpo y rompe su adaptabilidad. Cada vez que haces lo mismo diario, tu cuerpo se acostumbra, hay que romper esa adaptabilidad para que el cuerpo se active, cambiar el ejercicio, cambiar tus rutas diarias, ejercer tu cerebro.

#ReginaTeLoCuentaMejor