Soy angeloterapeuta, soy espiritual, pero también uso bótox; me muevo entre lo mejor de los dos mundos y en mi andar he comprendido que una cosa no está peleada con la otra, o sea, que cuidarte y querer lucir bien no va en contra de ser una persona que aspira a llegar a luz en algún momento de su existencia. ¿Por qué le digo bótox para el espíritu?

Pero mi speech de hoy no va por ahí, si no, por el hecho de que el efecto bótox en tu rostro es el mismo efecto que provoca la meditación en tu alma.

Gran parte de mi vida había odiado meditar. Soy demasiado inquieta y siempre tengo muchas cosas qué hacer como para estar sentada “sin hacer nada” no sé cuánto tiempo. ¡Oh, error! El cual, gracias a Dios y a todos los que están en el cielo, tuve la fortuna de corregir.

Hace cerca de un año, voluntariamente a fuerza, intenté meditar y sufrí horrores, hasta que hallé una técnica que a mí me funcionó, y, ahora, es igual de importante que el aire que respiro. Con el pasar de los meses sentí sus beneficios y me he vuelto tan adicta a ella como a mis cremas y tratamientos faciales.

Mi “bótox para el espíritu”, como llamo a la meditación, me proporciona el balance que necesito para lidiar con ajetreo diario, me mantiene en mi centro y me permite enfocar mi cabecita, que suele ser muy dispersa, atenta en mis proyectos.

Si tú, al igual que yo, quieres estar en balance y no te es fácil ponerte a meditar, te paso estos tips, que, espero sean de ayuda para que lo logres:

  • Habilita un lugar tranquilo en tu casa y decóralo con elementos que te evoquen paz, como figuras religiosas o, si eres más open mind, deidades hindúes o ángeles.
  • Es básico tener un buen soporte, por lo que prueba una silla cómoda, un tapete de yoga grueso o un cojín de meditación. Revisa cuál te viene mejor para tu postura y comodidad.
  • Busca música para meditar en Spotify o Apple Music y haz tu playlist. ¡Ayudarás a tu espíritu!
  • Añade elementos como aromaterapia, un difusor de esencias o incienso.
  • Cuida que la luz sea muy tenue, o, incluso, total oscuridad.
  • Piensa que este momento es un regalo para ti y disfrútalo.
  • No te fuerces a hacerlo. Si estás muy inquieto interrumpe la práctica.
  • El mejor momento para intentar meditar es al despertar o antes de dormir.
  • Revisa que tu estómago no esté muy lleno o muy vacío.
  • Piensa en los beneficios para la salud que te traerá esta disciplina; entre ellos, disminución de estrés, balance del corazón y del torrente sanguíneo y oxigenación de tu cuerpo, capacidad de enfoque y atención, entre otros.
  • Finalmente, prueba distintos tipos de meditaciones hasta que halles la adecuada para ti. En Youtube y Gaia hay muchísimas.

¡Cuida tu espíritu!

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