Por:Fanny Carrillo

El pasado martes 1 de octubre abrió sus puertas en West Hollywood el Lowell Café, primer restaurante en servir comida de la mano de cannabis en Los Ángeles. Este es uno de los únicamente ocho negocios que recibieron una licencia para ofrecer la hierba para consumo in situ de forma legal.

El particular lugar cuenta con un menú creado por la chef Andrea Drummer, experta en preparar alimentos infusionados con cannabis. Sin embargo, en este café no se permite servir comida que contenga la hierba, por lo que los clientes contarán con dos cartas distintas: una de alimentos y aparte, otra de mariguana en cigarros ya enrollados para fumar provenientes de las granjas de la empresa Lowell Herb Co. y otras pequeñas granjas locales. Además, los meseros o “Flower hosts” recomendarán a los comensales un maridaje perfecto entre ambos menús, con el fin de hacer que disfruten de toda una experiencia sensorial. Hay, por ejemplo, ensaladas con arándanos y frutas que combinan a la perfección con mariguana sativa, la que se recomienda consumir en un entorno social con amigos, ya que su efecto es resaltar el lado divertido de las personas. Por otro lado, estos “hosts” también se encargarán de cuidar que a ninguno de los consumidores se le pasen las fumadas.

Lo más extraño de este café es que no se permite servir alcohol ni tampoco fumar cigarros. Eso sí, los comensales pueden llevar su propia provisión de mariguana para consumo durante la comida, con un costo adicional de $30 dólares. Lowell Café cuenta además con un sofisticado sistema de ventilación y filtración de aire por medio del cual el humo de los fumadores pasa por filtros de carbón para eliminar el olor al salir por las ventilas al exterior. De esta forma, únicamente los felices clientes que se encuentren dentro del lugar serán quienes aspiren los mágicos olores de la mariguana, sin que los peatones en el exterior puedan llegar a compartir los efectos. El lugar tiene acceso restringido para menores de edad, el consumidor deberá ser mayor de 21 años y presentar a su llegada una identificación oficial.

El método de pago también es peculiar: cada comensal recibirá una cuenta por los alimentos consumidos, que podrá pagarse con efectivo o tarjeta, y otra por el cannabis, misma que deberá liquidar únicamente en efectivo. Sin embargo, no hay que preocuparse por no traer la cantidad suficiente de billetes ya que, al igual que en los dispensarios de mariguana, el restaurante cuenta con un cajero automático en la entrada para disponer de efectivo. Todo para hacer que la visita a Lowell Café sea de lo más placentera. A juzgar por las largas filas de ávidos y pacientes amantes del cannabis que esperan su turno para entrar desde el día en el que se inauguró, este será un hitazo en varios sentidos.

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