Sabemos que alzar la voz en estos tiempos es más fácil, pues tenemos a las nuevas tecnologías y al internet de nuestro lado –sí, hombres y mujeres–.

Estas nuevas vías de expresión están llevando a cabo cambios profundos y transformaciones en la sociedad. A través de ellas, millones de personas han expresado su opinión en infinidad de ocasiones y en diversos temas

Con el debate sobre la globalización cobran cada vez mayor importancia los movimientos sociales. Y sin duda el tema feminista marca una tendencia escrita con mayúsculas en las agendas mundiales.

A partir del siglo pasado se fueron articulando encuentros feministas donde se debatía sobre la equidad en condiciones de trabajo, derecho, voto. Y a partir de los últimos años nos hemos visto involucrados en campañas sociales denunciado violencia y acoso.

Acompañadas por el proceso sociocultural de la globalización, las feministas buscan y construyen sus nuevos terrenos de movilización y acción que transcienden de los límites nacionales.

En 1971 hizo su aparición en la ciudad de México el primer grupo de lo que sería el movimiento feminista mexicano: Mujeres en Acción Solidaria. De entonces a la fecha han pasado muchas cosas y hoy estamos aquí precisamente para no emitir juicios sobre la manera que se llevan a cabo, sobre todo cuando un movimiento de voz puede desembocar en una protesta con el grado de violencia como el de días pasados.

En esta ocasión, nos centraremos en el movimiento «#MeToo», con el que las mujeres encontraron una interesante oportunidad para alzar la voz ante una realidad injusta: el abuso de poder ejercido por los hombres sobre ellas.

En octubre de 2017, surgió este hashtag como parte de un movimiento en redes sociales para denunciar la agresión y el acoso sexual, tras las acusaciones en contra de Harvey Weinstein, productor de cine y ejecutivo estadounidense.

La frase ‘Me Too’ fue creada por Tarana Burke –activista social y organizadora comunitaria– para crear conciencia sobre este enorme problema. Y se popularizó por la actriz Alyssa Milano, quien animó a las mujeres a tuitear sus experiencias para demostrar lo extendido –y naturalizado– que está el comportamiento misógino.

Desde entonces, el hashtag del movimiento ha sido utilizado por millones de mujeres en Twitter y ha tenido sus adecuaciones, como es el caso en nuestro país. El movimiento resurgió en la plataforma digital para denunciar las agresiones y violencia sexual en el ámbito literario bajo el hashtag #MetooEscritoresMexicanos.

A partir de este, usuarias han decidido evidenciar cualquier tipo de agresión existente en sus campos profesionales, surgiendo así las etiquetas #MeTooAcadémicosMexicanos,#MetooPeriodistasMexicanos,#MeTooCineMexicano, #MeTooTeatroMexicano, #MeTooMúsicosMexicanos. Y, por supuesto, en nuestra industria también hubo acusaciones con #MeTooCreativosMexicanos y #MeTooAgenciasMéxico.

Ahora, sin duda, más allá de las redes sociales, nos encontramos con que el descontento se lanza a las calles, es esa necesidad de no solamente denunciar, ante esta situación de violencia de género crece la angustia y la desesperación y eso lleva a la situación de violencia como un recurso. ¿O consecuencia o única salida?

 

#reginatelocuentamejor