Por: Rafael Micha

La cita más puntual, leal, inamovible, e imposible de cancelar  cada semana la cumplo religiosamente todos los jueves en punto de las tres de la tarde -como dice la canción “…en la misma ciudad y con la misma gente”. Desde hace más de 35 años –según cuenta el “autor intelectual de las comidas, el más solicitado, el galán y así” empezó en el antiguo Estoril de la Zona Rosa. ¿Te acuerdas Diane Martin de ese icónico local, íntimo, y donde comenzó originalmente la aventura de Grupo Estoril? Allí también empezó todo para nosotros, y fast forward para nuestro anfitrión hoy, hoy, hoy tiene tantísimos feudos, conceptos, y en diferentes códigos postales. En aquel entonces era “chic” escaparse y pasar la tarde en el vecindario que existió solamente en la imaginación del maestro José Luis Cuevas justo al lado del Kineret y del Rívoli de antaño. Hoy quedan sólo recuerdos, un par de lugares desamparados, población flotante en situación de calle, y la nostalgia de siempre.  Originalmente, en la reunión éramos menos, pero como los pronósticos deportivos “más los que se acumulen ésta semana” nos damos cita al recibir la invitación de manera telefónica, y más recientemente por correo electrónico (hasta últimamente por mensaje Whatsapp) por parte de tantas personas que nos han ayudado a través de los años con la convocatoria para apoyarnos de tal forma con la cita semanal. El grupo representa una alquimia perfecta: el perene positivo, conversador, envidia de todos, que equilibra los comentarios cáusticos del más negativo y enojón –pero puntual y cumplidor, las bromas todas del guapo de reciente ingreso, del sempiterno amigo que vive retrasado –y literalmente demorado porque simplemente trabaja en otro #Radar. Y son más de dos los que siempre llegan tarde y sin confirmar -aunque hace ya tantos años que decidimos eliminar las multas al respecto. Y aquel que nos tiene castigados –porque hemos hecho caso omiso a sus sugerencias de restaurantes. En fin….es una reunión muy pro y de “maestros” porque departimos acompañados por Maestro Dobel –en las rocas y de vez en vez, cuando alguien nos reconoce y envía algo diferente: como mi consen que se rifó con sendas botellas de Moët Rosé para el grupachón feliz. Mi “copichuela” sigue impresionando a más de uno de los asistentes, aun cuando a la hora de reciprocar la atención en otra oportunidad hubo que abrir una cuenta separada que no incluyera al op cit para pagar las burbujas (y no compartir con el resto de los asistentes). También sucede frecuentemente la “fina atención” de aquel director de Diageo o Moët Henessy que envía senda botella para degustar, o dueño de restaurant o “errepé” que se ‘mochó’ con un vino, o una cortesía de postres y así, que se agradecen siempre. Personalmente, sigo instalado como si fuera 1982 y me hago acompañar de mi fiel Bacardí blanco, con Coca Cola Light, agua mineral Garci Crespo y un vaso con hielos aparte. A veces sucede la asistencia muy intermitente de otro, aunque muy de vez en vez –y sólo bajo amenaza de expulsión del grupo.  Hay quienes nunca vienen, pero igualmente no dejamos de invitar. El que nunca lee los emails y al cinco para las tres de la tarde pregunta en el chat y en mayúsculas: ¿HAY COMIDA? El que cancela de última hora. Y un par de “multi-taskers” que tienen –literalmente- que hacer malabares a su agenda para asistir (cada eclipse lunar) y decir: “un, dos, tres por mí y por todos mi compañeros” por el placer de la pertenencia. Para hacer más eficiente la convocatoria hemos intentado de todo: llamadas a oficinas, correos electrónicos, y hasta un group chat donde se publica de todo menos la cita, hora y lugar –información insulsa por la cual y menos- perdió su chamba el ex gobernador de Puerto Rico. ¡Qué bien que nadie colabora directamente en la administración pública -y por ende- no tiene ni la necesidad, ni la obligación de ser políticamente correcto (ya sea de vocación y por la educación hablamos en otra ocasión), porque si no más de uno estaría sin trabajo (o denostado por los medios de comunicación y el aplomo de las plataformas de redes sociales). En fin, es una cita semanal de comida rica, plática grata, terapia grupal, y de cuándo en cuándo un viaje down memory lane y comentarios tipo “qué tiempos aquellos, Don Simón!” Si el círculo de amigos datara en los años 50’s seríamos “Los Jets” –como el la peli icónica del musical “West Side Story” -Amor sin Barreras. Si fuera la década de los sesentas, seríamos algo así como “Los Caifanes”. En los 70’s ¿quién sabe qué aplica exactamente? #SeAceptanSugerencias En los ochenta, sin duda The Lost Boys. Hoy, hoy, hoy somos cariñosamente Los Babys #detodalavida más los colados, adoptados y uno que otro que me pidió –y hasta me exigió- que como ávido y puntual lector de radarmicha.com el petit comité merecía ya por derecho de antigüedad el protagonismo y la dedicatoria de la presente Post Data. PD Aquí en El Mundo de Regina cada domingo quincenalmente lo que sí importa. Sígueme en Twitter e Instagram en @rafaelmicha y lee todas las columnas en radarmicha.com

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Fotografía: @homeroaleman   fine photography