“Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina”

                                                                       -Hipócrates

Algunos comen mientras viajan; otros viajan para comer. Yo simplemente trato de sacarle el mayor provecho “gastronómicamente” hablando a mis viajes, aunque obviamente muchas veces por temas de agenda, de hijos o por restricciones presupuestales, esto no siempre es posible. Como lo he comentado anteriormente, el comer bien no tiene que ser caro o lujoso, depende más bien de la planeación, del lugar, de lo que estás buscando y sobre todo de la compañía. Así que crear el mejor itinerario de viajes implica dedicar mucho tiempo antes del viaje para poder informarse de los lugares que ofrecen una oferta gastronómica nueva, diferente, importante, nuevas tendencias o simplemente un clásico de la ciudad que se visita.  Este verano tuve la fortuna de explorar dos ciudades de la costa Este de los Estados Unidos y tengo dos recomendaciones que valen mucho la pena compartir.

Saltie Girl

La primera recomendación es un Oyster Bar en la Ciudad de Boston llamado Saltie Girl. Es aquí donde el concepto de Oyster Bar que usualmente tenemos pierde toda proporción.  Al momento de entrar, uno se  transporta a un lugar completamente diferente, como si estuvieras en el bar de un gran yate o en un restaurantito en algún lugar en el Mediterráneo,  rodeado por gente bonita, champagne, fashion drinks y buena comida.  El lugar es muy pequeño y siempre hay gente esperando, esto crea parte del ambiente del lugar. Lo primero en capturar tu mirada es una elegante barra con una persona  abriendo ostras al por mayor, un barman preparando los cocteles más originales y unos booths sumamente cómodos y brillantes. El menú podría parecer extremadamente simple y sin mucho chiste en un principio. Sin embargo, una vez que entiendes el lugar, te das cuenta que va mucho más allá de eso,  aquí hay todo tipo de pescados y mariscos y los preparan de igual manera con un toque Japonés, Italiano, Español o con el toque local de la zona de Nueva Inglaterra. Ya sean fritos, crudos, ahumados, salteados, guisados o en latas, la idea del lugar se basa en pescados y mariscos frescos y sustentables de la mejor calidad. El lugar se presta para un buen Bruch, empezar el día con uno de los mejores Bloody Mary’s que he probado y una copita de champagne para abrir el apetito. Obviamente tienen una selección impresionante de ostiones y fuente de mariscos, sin embargo lo que más me llamó la atención es la simplicidad de sus platillos con una compleja elaboración. Waffles con langosta frita, huevos revueltos con caviar, empanada de pulpo entre otras exquisiteces. Pero sin duda los ganadores del día fueron el “salmon belly” flameado y el erizo con huevo de codorniz y caviar, perfección total. Algo que me llamó gratamente la atención es este nuevo concepto de enlatados (tins) que se está poniendo de moda en muchos restaurantes. En primera instancia me pareció un poco aburrido y fuera de contexto el pedir una lata de algo en un restaurant en el que se esmeran tanto por hacer buena comida, como porqué ofrecerían esto en su menú. Sin embargo en la práctica es muy diferente, la selección de “ultramarinos” como se llamaban cuando yo era un niño es perfecta y lo presentan en suaves y deliciosos pedacitos servidos en un plato de charcutería con un pan increíble y con mantequillas hechas en casa, es básicamente como se ha venido haciendo en el mediterráneo por mucho tiempo y apenas está llegando a estas latitudes.

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The Fulton

Para la segunda recomendación nos tenemos que transportar a la Ciudad que nunca duerme: Nueva York. Hace tan solo unas semanas, el afamado y prestigioso Chef Jean-Georges Vongerichten inauguró su primer restaurant enfocado 100% a pescados y mariscos. The Fulton está localizado en el Muelle 17, en el conocido distrito del puerto marítimo y cuenta con una terraza al aire libre frente al mar y una vista inigualable a Brooklyn.  La idea del Chef es traer de vuelta a la gente de Nueva York a este barrio tan especial para él y tener una extraordinaria experiencia culinaria. Fue en este lugar en 1986 cuando el Chef Gilbert Le Coze, Chef y dueño original de Le Bernardan, llevó a Jean-Georges por primera vez al Mercado de Pescados de Fulton. Aquí fue donde él conoció y aprendió como tratar y cocinar el pescado fresco y su intención es el revivir este sentimiento con sus comensales. La idea es simple: festejar al pescado, conmemorarlo y disfrutarlo en su máximo esplendor. Para lograr esto, solo trabajan con pequeñas embarcaciones que salen por la mañana y regresan a medio día, con esto se asegura la mejor calidad y frescura posible,  “con excelente calidad no se necesita hacer mucho más” señala. El menú comienza con sashimis, ceviches y crudos y ya para segundo tiempo hay pescados simples y no muy sofisticados, aquí es donde la técnica y la simplicidad adquieren un nuevo nivel. Sin embargo, la estrella de la casa es sin lugar a duda,” la lubina croute” cocinada en una especie de hojaldre (como si fuera pescado a la sal),  limpiado y deshuesado  junto a tu mesa. Como es normal con estos lugares los reviews no se hicieron esperar, siendo la mayoría de estos sumamente positivos; uno mencionó que es una “Oda al Mar” y otro más escribió que es el mejor lugar de mariscos de Nueva York. Yo no sé si es el mejor lugar de este tipo en Nueva York o no, pero sin duda es un lugar que no te puedes perder en tu próxima visita a la Gran Manzana.

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@huey_tlacuali

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