Nunca vamos a saber exactamente que paso, pero de que hubo muchos besos y pasión ¡hubo! Definitivamente la pareja más comentada del 2018 fueron los protagonistas de la serie “Luis Miguel”

 

Lo último que se supo de este par es que se dieron mutuamente unfollow en Instagram, básicamente no hay nada en común, por un lado Diego Boneta ya es visto con otra mujer y Camila ha ido dejando pistas en redes de su nuevo romance con Luis Ernesto “El Güero” Franco.

 

Nunca aceptaron públicamente su relación, sin embargo quedo muy claro en un video que se hizo viral, que al menos si había química ¡y mucha! Pero nunca sabremos si fue romance de verano o truco de marketing. Lo que pasa es que la pareja gusto tanto en pantalla gracias  a la serie de Netflix, que su pasión traspaso las pantallas y nos quedamos perplejos con la manera en que Diego le demostraba su cariño a Camila en un restaurante.

 

Sus mensajitos en Instagram, una que otra foto filtrada en redes y juramos que a pesar de la diferencia de edades esta vez Camila había encontrado el amor, pero no fue así. Durante meses las especulaciones fueron muchas, ninguno de los dos dio su brazo a torcer y nos dejaron con la duda ¿Qué paso? Pues Diego se fue a Sudáfrica  filmar junto a Arnold Schwarzenegger y Camila empezó un nuevo proyecto y parece ser un nuevo romance.

 

Y es que tanto Diego como Camila ya viven nuevos capítulos, a Diego se le capto con la actriz Angela Sarafyan; Camila dicen que anda con Luis Ernesto Franco, su co estrella en la serie Falsa Identidad, pero vamos a ser honestos, nos encantaba la pareja que hacían Diego y Camila. No sabemos cuánto duraron, quien corto a quien, solo sabemos que fue intenso (gracias a un video) y que se veían bien juntos. Así como tampoco sabremos si una segunda temporada de la serie podría volvernos a reunir, ya que aún tenemos muchas dudas como ¿Dónde está Marcela?

 

En fin, no sabemos si Camila fue “la Incondicional” para Diego, o si debemos culpar a la noche, a la playa, a la luna o a la serie. Pero ya son parte de nuestros X Files, culpables o no.

 

Por: Eugenia Garavani