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Por: Sofía Aguilar

Cuando arrancó el HuffPost México y me invitaron a bloguear, llevaba poco tiempo de regreso a mi maravillosa ciudad, después de una muy larga ausencia.

Mi primer blog se llamó las “niñas-mujeres en la fuerza laboral”.

Pienso en como han pasado cosas desde entonces, y a cuantas más niñas-mujeres me he encontrado en el camino.

Unas que no tienen ni idea de nada, y otras que saben mucho más que yo.

Pero el tema del tiempo es complejo, pues no es sólo cuanto sabes, es lo que vives, cada dolor, cada risa, cada experiencia, cada caída, cada carcajada, cada cosa que te saca una línea de expresión y que te lleva a evadir – cada vez más – el pinche espejo*.

*Esto de hecho, es un consejo de Bobby Brown y es de verdad uno de los mejores que he recibido en mi vida post-arrugas.

Las mujeres adultas como una, a veces se sienten muy jóvenes por dentro, y no es desubicación, es la eterna juventud que de preferencia y por aquello del buen gusto, es mejor llevar – lo repito – por dentro.

He conocido un par de mujeres a las que les saco casi una década de años y se han convertido en seres muy importantes para mi, me llena de vida escucharlas y me gusta que vayan apenas en camino – un camino que yo ya recorrí simplemente porque nací antes – y sin afán de dar lecciones, me gusta poder decirles lo que yo me encontré más adelante, tanto como me gusta que ellas me cuenten lo maravilloso que es recorrer su propia carretera de tiempo.

Cada tropiezo que las tire, me dará gusto decirles con certeza, que seguro se van a levantar.

Bobby Brown a sus 60, dice que se sigue sintiendo de 40. También dice que no importa la edad que tengas, todas seguimos siendo “work in progress”. Ambas cosas aplican en mi caso, pues hoy en día ya no me pongo minifaldas por elección (la cara no va con la falda), pero me siento más cómoda en jeans que a mis 30, y mi uniforme es básicamente ese, jeans con una camisa blanca, un blazer negro y mis tacones.

Parte de las virtudes de crecer es que ya no tratas de parecerte a alguien o copiar un look que viste en IG, ya sabes lo que te queda y lo que no te queda, ya sabes hasta donde quieres experimentar – y si eres como yo – te casas con ese mismo lipstick que temes continuamente que lo vayan a descontinuar.

Hoy me siento cómoda en mi piel, pero definitivamente si me caga verme en el espejo de aumento.

Y la para no sentir tentación, primero lo desconecté, (pues encima de hacer close-up estaba iluminado). Y eso no fue suficiente,

Así es que mejor lo regalé.

Todas estarán de acuerdo en que una mujer segura de si misma, es de las cosas más atractivas que existen. Mi madrina que siempre ha sido gordita, no sale sin sus collares, ni sin lipstick rojo, y no enflacó nunca, pero cuando se ríe y te cuenta un chiste, no ves el sobrepeso; ves a esa mujer arreglada, guapa (más arrugada), que no ha dejado de reírse y contar chistes (con mucha gracia), durante toda su vida.

Creo que las carcajadas, el estar sanas, el cuidarnos con medida, no dejarnos de mover, ni de tener curiosidad, nos mantiene jóvenes (y evidentemente tener la fortuna de que nuestros seres queridos también estén bien).

Pero también es rodearte de gente que te quiere y que te hace sentir bien con quien eres, gente que disfruta de tus alegrías y de tus triunfos, o que se detiene a llorar contigo cuando lloras; esa parte es vital y nos aumenta nuestra calidad de vida.

Me encanta encontrarme con mujeres que son capaces de compartir sus frustraciones, sus dolores y sus inseguridades, yo no tengo vergüenza de hablarlo y me encanta que se abra la caja de pandora; bienvenida sea la honestidad, la imperfección y los desordenes mentales. También me fascina hablar de las cosas maravillosas que nos suceden en la vida  – y poder apreciar la suerte de estar vivas – en todo el sentido de la palabra.

Estas mujeres de 35 a 40, mis nuevas amigas como AJ, están en la plenitud de su belleza, pero yo me siento fuerte como ellas, me siento entera. Y veo en cada foto, como cada día me salen mas líneas de expresión y también sé que mi risa hace un display de 200 de ellas al unísono; pero espero seguir riendo en exceso, así me quede como una pasa.

Soy enemiga de la cirugía y del botox (por el pánico de las agujas), sin juzgar a quienes toman ese camino, otra de las cosas maravillosas de crecer es aprender a respetar a los demás y entender que cada quien sus cosas. Pero si admiro a mujeres que decidieron ser jóvenes eternas sin poner de por medio un cuchillo y anestesia para llevarlo a cabo, sobre todo porque sus trabajos dependían mucho de sus físico. Lauren Hutton de 74, Ines de la Fressange de 64, Julia Roberts de 50, Juliane Moore de 57, Rachel Weisz de 48… y podría seguir, la lista es larga. Y no dejaron de ser bellas por dejar la fuerza de la gravedad suceder, sino todo lo contrario.

También me encanta leer también autoras mujeres que escriben acerca del crecer, Nora Ephron – que en paz descanse – escribió los mejores ensayos, te sacan risas interminables ante las crudas realidades del paso de los años; y ahora conocí también a la Doctora Christiane Northrup que es una defensora del agelessness, el concepto de simplemente no tener edad. Vale la pena leer a ambas y a muchas otras que abordan el tema.

Al final, esto de seguir creciendo es inevitable y cada quien elige como hacerlo, no importa el camino que cada quien siga, tampoco importa si te cuesta más trabajo envejecer que a la de a lado; lo importante es sentirte contenta con quien eres, hoy y también dentro de los próximos 30 años.

Por cierto, las niñas-mujeres también están creciendo y por lo que me ha tocado a mi, muchas de ellas vienen dispuestas a conquistar el mundo.

Y así lo están haciendo. Yo pienso seguir corriendo junto a ellas,

Las nuevas que adopte, y las de siempre.

Todas esas mujeres que me hacen arrugarme,

Cabronas,

Llegaron para quedarse.