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Querida Amanda:

¡Nunca dejarás de sorprenderme! Cuando pienso que lo hiciste todo y lograste inspirarnos con tu carácter rebelde y feminista, vuelves al ataque con una nueva idea, un nuevo proyecto, algo que nos sacuda y nos haga reflexionar; pocas personas logran ese efecto, tus palabras llegan al corazón de las mujeres como una bala que da directo a ese punto donde nos axioma el fondo de los sentimientos que nos hace no querer retroceder y  ver más allá, hacia un crecimiento integral y orgánico, despiertas instintos en nuestra naturaleza femenina que desconocíamos, y llegar a ese punto en tu vida te hizo antes  recorrer un camino tumultuosos y lleno de piedras, eso ningún obstáculo te detiene, hablas fuerte, hablas claro y te lo agradezco.

Amanda admiro tu habilidad para que los demás abran su corazón contigo, vendo hacer entrevistas donde todo es tan natural, no importa que tan dolorosos sea, tu sabes abordar un tema y construir una empatía que te lleva a que esa persona, celebridad o icono te diga lo más profundo que habita en su alma. El año pasado que leí tu libro “It’s Messy: On Boys, Boobs, and Badass Women” me hubiera gustado salir corriendo a buscarte y besarte los pies, lo pusiste todo en perspectiva, cada página era como recibir terapia a domicilio, me hiciste sentir bien en tantos aspectos, en mi cuerpo, en mis emociones, en mis relaciones afectivas y el mi propio camino rumbo al destino que me estoy construyendo, quisiera que un psicólogo me hubiera hablado de la manera que tú me hablaste con las palabras que escribiste ahí.

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Retrataste el dolor de la manera menos dolorosa, capturaste los eventos más tristes sin siquiera hacerme sentir deprimida, sentí una gran cantidad de fuerza que venía desde una voz que me decía: “¿Cómo puedo contribuir al mundo?, ¿Que me hace única? ¿Qué paso debo dar para logar mi meta?” me sigo preguntando eso, todos los días y no me dejó de proponer metas.

Viviste una vida muy privilegiada, hija de una figura renombrarle y aun así a los 19 años buscabas desesperadamente que te amaran, te embarcaste y te dejaste envolver en un matrimonio tóxico y destructivo, del que rescataste tu integridad, hoy eres ferviente defensora de las mujeres que sufren maltrato, pero no solo de las esposos y madres, también eres defensora de cualquier mujer que lucha constantemente por un sueño, tu incansable trabajo por aquellas que no pueden alzar la voz, me conmueve.

Pero dejemos las metas profesionales o las luchas contra el enemigo, hablemos de la lucha contra uno mismo, querernos, querer nuestro cuerpo, aceptarnos, no juzgarnos, no criticarnos, no ver el más mínimo defecto…esa es la lucha de miles de mujeres, batallar contra la báscula y el espejo. Tú has estado dentro de esa batalla y  haz ganado, no solo eso, si te lo propusieras, tocarías la puerta de cada una y nos dijeras: “He trabajado duro en mi autoestima y ahora sé lo que valgo” más que inspirarnos a trabajar en nuestros cuerpos, nos exhortas a trabajar en nuestro interior, cavar profundo y encontrar las respuestas.

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Es curioso, una fotógrafa, te gustaba capturar imágenes bellas y perfectas, hasta que como tú misma dices, descubrirte que capturar la esencia es lo que te ha puesto en el nivel que estas, es muy sencillo ver a través de un lente, tú ves a través del alma y puedes con un solo dispara captar ese instante donde alguien te da más que una sonrisa.

Gran conversadora, feminista al 100%, voz de tantas historias, incansable luchadora, no te has cansado de dar batalla, estas convencida de lo que una mujer puede lograr si se lo propone sin importar como luzca, cuanto pese, aquí lo que importa es lo que pesan los sueños y las ganas de alcanzarlos, cualquiera que lea tu libro o escuche tus conversaciones se sabrá identificar con una mujeres como todas, que sufre, que llora, que trabaja y que no se derrumba tan fácilmente, por eso eres un icono, una fuerza poderosa con voz propia, sin filtro pero con un solo propósito: empoderar mujeres. Gracias Amanda, a nombre de todas la que dentro de nuestros defectos encontramos eso que nos hace únicas.

ATENTAMENTE,

Eugenia Garavani