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Durante 2015 y parte de 2016, recorrió ciudades con una cámara acompañado de la legendaria Franca, la creativa y caótica editora de Vogue Italia, su recorrido fue de Roma a Nueva York, de la memoria al olvido, era su madre, fue filmando ese documental que conoció su origen, sorprendido al saber que su padre era casado cuando enamoro a su madre y fue concebido, continuo filmado aun en shock de la naturalidad con la que su madre le dijo porque no se habían casado “¿Cómo me iba a casar con él? Él ya estaba casado”.

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❤️ @francasozzani1 and I a few years ago

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Francesco creció en Italia, se consolido como fotógrafo gracias a su labor en publicaciones como Vanity Fair, The New Yorker, New York Magazine, W, Rolling Stone, L’Uomo Vogue, Vogue Italia y Pop. Su visión creativa, su estilo y su ojo para captar instantes son resultado de una gran sensibilidad heredada de una madre que dedico su vida a expresase a través de la moda y el arte. Para Francesco era muy natural viajar por el mundo o cenar en casa de  Giorgio Armani cuando era niño, tuvo una madre 100% dedicada al trabajo, él tenía 6 años cuando Franca Sozzani comenzó a trabajar en Vogue, así que creció en las oficinas de la revista, jugando entre pilas de ropa, cámaras, modelos y gente que lo nutrió con su creatividad hasta convertirlo en el artista que es hoy.

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@lennykravitz video coming soon

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Tiene 35 años, estudio cine en California y Filosofía en Milán, comenzó desde abajo a pesar de tener muchas conexiones, curiosamente en The New York Times, donde su padre trabajo como publicista durante años, ahí inicio realizando cortos con celebridades, pequeñas entrevistas, luego apostó por retornar a Italia y darle un giro a la edición masculina de Vogue en Italia. Es muy guapo y su círculo de amigos lo conforman Carlo Borromeo –hermano de Beatrice- Lapo Elkann, Pierre y Andrea Casiraghi, Jay Z, Jude Law y Lenny Karvitz, así o mas cool; viste tan casual que parece salido de las páginas de GQ y ha sido el encargado de dirigir a su corta edad a figuras como Robert De Niro, además de contar con un prestigio en el mundo publicitario, las marcas como  Apple Inc., Estee Lauder, Biotherm, Sony Music, Mini Cooper, Roberto Cavalli, Ermenegildo Zegna, Salvatore Ferragamo, DKNY, Tommy Hilfiger, Levi’s, Baume & Mercier y Chopard han apostado por su talento para realizar sus promocionales o cortos que Francesco realiza con gran clase y buen gusto.

El guapo italiano sostuvo un romance con la cantante Lana del Rey y todo parecía muy serio, fueron juntos a la boda de Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo en 2015, haciendo su relación muy publica y formal, pero algo ocurrió entre ellos, ninguno lo ha declarado y tras dos años de noviazgo, el amor se acabó, a Lana le quedo un video clip dirigido brillantemente por Francesco y Francesco continuo con su carrera y su vida.

En 2016 su documental “Franca, Caos y Creación” que realizo sobre su madre fue una autentica carta de amor a la legendario periodista, de su brazo camino por la muestra de cine de Venecia para verlo en pantalla por primera vez, sin embargo ella ya se encontraba muy enferma para viajar a otros países para la promoción. Estando en Nueva York presentando este documental fue que se encontró con una amiga de toda la vida pero que con la que en instantes tuvo una conexión inmediata, conexión que los hará llegar al altar muy pronto.

Hace un año se anunció el compromiso, Francesco había encontrado a la mujer de su vida, su alma gemela, la única persona en este mundo que podría comprender su vida, su infancia y sobre todo su entorno, era Bea Shaffer la hija de Anna Wintour, match made in Vogue dirían los americanos.

Era la hija de la editora de Vogue EUA, irónico pero fue el destino, poco tiempo después de verse en octubre, Franca murió, justo antes de Navidad y Bea fue lo que mantuvo a Francesco en pie en medio del dolor de perder a su madre. No olvidemos que el padre de Carrozzini –que falleció en 2011- nunca figuro en su vida, fue una persona a la que vio en contadas ocasiones, así que básicamente encontró en Bea y su familia un nuevo núcleo. Es verdad que se conocían desde niños, coincidieron un millón de veces en galas, desfiles y fiestas, pero basto ese reencuentro para que Francesco le propusiera matrimonio en solo unos meses.

 

Aun no hay una fecha exacta para la boda, ni el lugar, seguramente Bea vestirá alta costura y será la boda del año, exclusiva y llena de glamour, son la pareja del momento en Nueva York aunque es posible que radiquen en Milán donde Francesco ha realizado su carrera, jóvenes y atractivos, con un futuro lleno de flashes y alta costura, esperando que su amor dure para la eternidad  les deseo que lo que hoy unió Vogue que no lo separe el hombre.

Fotos Crédito: Zimbio e Instagram

Por Eugenia Garavani

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