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Nadie que esté feliz, se va. Ese pensamiento me rondo estos días, luego de que
algunos personajes famosos se quitaran la vida. Me llamó la atención que los
factores en común eran el éxito, la vida perfecta y la depresión.
Anthony Bourdain, chef y estrella de televisión se suicidó en su cuarto de hotel en
Francia. No era un secreto que, en el pasado, tuvo problemas de drogas.
Kate Spade era mamá, diseñadora de moda, famosa y millonaria, se suicidó en su
departamento de Nueva York. Su esposo declaró que ella estaba “luchando con
sus demonios” ya que había sido diagnosticada con ansiedad y depresión.
Hace un par de días, Inés Zorreguieta, la hermana preferida de la reina Máxima de
Holanda se quitó la vida en su departamento de Argentina. Años atrás había sido
internada para tratar sus problemas de depresión.
Recientemente el DJ Avicii, con a penas 28 años de edad, también se suicidó, al
menos eso dejó ver su familia en un comunicado: “No pudo más. Quería encontrar
la paz”.
¿Qué sucedió aquí? Si lo tenían todo… Y es que el concepto de felicidad se
puede describir como la falsa creencia que es igual a éxito, fama y dinero. Estas
personas, como bien lo describió el esposo de Kate Spade, estaban luchando con
sus propios demonios, con una sombra que vivía con ellos día y noche, pero que
seguramente ocultaban muy bien ante los demás, pues por fuera parecía una vida
perfecta que cualquiera de nosotros anhelaría tener. Pero la depresión es más
astuta camina sigilosa y crece cada día hasta que gana la batalla, si no se detiene
a tiempo.
Es cierto que el índice más alto de casos de depresión que culminan en suicidio se
dan con frecuencia en países desarrollados, es el estrés de la cultura del “debo
tener esto para ser feliz” o “debo alcanzar dicha meta porque se supone que eso
me hará feliz”.
Pero, ¿cómo ser feliz?
La felicidad no es una meta, es algo que vamos creando en nuestro camino que
se llama vida y como es nuestra vida somos los únicos responsables de ella, así
que podemos comenzar hoy con dejar de pensar tanto en el pasado y en el futuro.
Ambos conceptos de tiempo nos deprimen y estresan. Cuando una persona pasa
repetidas veces la película de las situaciones del pasado o preocupaciones por
sus planes futuros, le está diciendo a su cerebro que eso está sucediendo en ese
instante. Neurológicamente están pasando cosas y como primer paso podemos

comenzar a entrenar al cerebro. Un tip que doy es: “chacharnos” cuando
pensamos en el pasado o el futuro e inmediatamente traernos al presente con sólo
repetirnos lo que estamos haciendo en ese momento, por ejemplo: “estoy aquí,
leyendo, tengo en la mano tal cosa” o “estoy aquí, estoy manejando y estoy
escuchando tal canción”. Es un buen ejercicio para practicar más el aquí y ahora.
Sin duda, estar en el presente es la mejor posición para ser feliz, porque tenemos
el tiempo para agradecer lo que sí tenemos y que muchas veces no tiene que ver
con los estándares de éxito que hemos aprendido. También podemos mirar las
cosas que a veces pasamos desapercibidas y que nos sacan una sonrisa, como
una llamada con un ser querido o reunirnos con la gente que nos importa. La lista
es personal y tú sabes qué es eso por lo que hoy estás agradecido y dispuesto a
disfrutar.
¡Gracias por leer!

Por: Susy González