Los tiempos han cambiado, ¡y mucho! hace cincuenta años hubiera sido inverosímil imaginar que una joven de clase media, madre soltera y con padres divorciados pudiera saludar desde el balcón del Palacio Real recién casada con el príncipe heredero de Noruega, esto ocurrió en 2001, y poco a poco las casa reales han ido evolucionando; pero el sábado 19 de mayo fuimos testigos de cómo la casa real más emblemática de todos los tiempos dio un paso adelante y acepto en su familia a una joven americana, actriz, divorciada y birracial.

Meghan Markle aunque ha desatado una locura mediática en pocos meses no fue la primera plebeya en conquistar a un príncipe, sin embargo los casos que hay son dignos de estudio y análisis, mientras están esas mujeres que dignamente han sabido llevar a cabo un rol dentro de las monarquías e incluso aportar sus conocimientos para desarrollar proyectos, como la reina Máxima de los Países Bajos, una argentina que con su mente de economista ha logrado hacer mucho por los pequeños empresarios de su país, están aquellas que el puesto les incomoda, para ser más claros: Doña Letizia.

Parece que alguien no le explico muy bien a la ex periodista que su vida seria del dominio público, que la privacidad y el hermetismo que pelea para ella y para sus hijas, es ridículo, es la reina consorte de una nación y no valora el puesto, además de la crisis de imagen que hoy sufre, su actitud y desplantes vienen desde su primer encuentro con la prensa pasando por un sinfín de peripecias hasta rematar con el video que ha dado la vuelta al mundo, casarte con la realeza es entender que serás observada y juzgada no solo por la prensa pero por el pueblo al que debes servir. Doña Letizia que se pudo coronar como heroína en su gremio opto por el ser el villano, y mientras es evidente su relación con su suegra carece de cercanía existen otras princesas que a pesar de su origen plebeyo son aparentemente amigas incondicionales de su antecesora como Mary de Dinamarca o su archí enemiga Marie Chantal de Grecia.

Marie Chantal de Grecia es un ejemplo de cómo entrar a la realeza con el pie derecho y vestida de Valentino, con su clase y buenos modales se ganó a todos los royals, incluyendo a la reina Isabel II de Inglaterra; mientras tanto en Noruega el camino de Mette Marit ha sido más complicado, Mette Marit al igual que Sofía Hellqvist la esposa de Carlos Felipe de Suecia son jóvenes que provienen de una clase más baja, con pasados turbulentos y episodios penosos. La futura reina de los noruegos sostuvo una relación difícil con el padre de su hijo Marius, que incluso estuvo en prisión. Sofía, la nuera de los reyes de Suecia fue reality star, poso en muchas ocasiones desnuda y se asegura incluso bailo en antros para caballeros ¿y quién se acuerda de eso? especialmente cuando la vemos como madre de dos príncipes y presidiendo eventos de beneficencia, cualquiera puede prosperar en la vida, solo denle una tiara.

No solo es el hecho de antecedentes profesionales, la raza y las condiciones han progresado también, antes se casaban príncipes y princesas entre ellos, de una casa real a otra iban y venían, unos eran primos lejanos y en su mayoría descendientes de la reina Victoria. La ultima en casarse con un príncipe fue Carolina de Mónaco en 1999 cuando se convirtió en la princesa de Hannover, pero no le fue tan bien. Mientras tanto en Luxemburgo por ahí del año 1981 una cubana llegaba con su sabor latino a vivir a palacio, dicen que su suegra la Gran Duquesa Josefina Carlota, le hizo la vida de cuadritos, pero nadie pudo contra la determinación de María Teresa Mestre. No fue el caso de Alexandra Manley que en 1995 se casara con Joaquín de Dinamarca, de rasgos orientales y con sangre austriaca trajo nuevos aires a la casa real danesa, era insólito pero Dinamarca se enamoró de ella, de igual manera que hicieran con Mary Donaldson, la australiana que un día reinara en la tierra de Hamlet.

Con esto no quiero decirles que pueden entrar a Tinder y ligarse al sobrino de la princesa Diana, pero sin embargo hoy en día las mujeres que conforman las familias reales europeas no son las típicas princesas de antes. A pesar de que algunas como la reina Matilde de Bélgica o la princesa Stephanie de Luxemburgo descienden de familias aristócratas, también están aquellas como Clotilde Courau que del brazo de Emanuel Filiberto de Saboya camina las alfombras rojas presentando sus filmes. Hoy las princesas trabajan, estudian, llegan con un curriculum, luchan por sus ideales, son feministas y no se conforman con aprender a saludar, buscan la manera de aportar a los nuevos tiempos e involucrarse con distintos movimientos sociales y organizaciones.

Todas podemos aspirar a escribir un cuento de hadas, los tiempos han cambiado, los príncipes buscan mujeres que rompan esquemas, hoy los nuevos rostros de la realeza son mujeres como ustedes y como yo, algunas con medallas olímpicas y otras con ex maridos a cuestas, mujeres de esta época, que imponen moda, cumplen metas y son felices con sus príncipes que se enamoraron de ellas y vieron el potencial que cada una tenia para formar parte de la historia. Ahora mi pregunta es, quien superara la marca de Meghan, quien será la próxima princesa en sorprendernos con una historia de vida semejante a las que ya hemos visto. Tendremos que esperar, uno nunca sabe cuándo un príncipe se cruce en nuestro camino.

Por: Eugenia Garavani