harryymeghan

Desde días antes multitudes se congregaron en Windsor para poder presenciar la gran boda de Harry y Meghan pero lo que comúnmente me preguntan es ¿Porque la boda de Harry y Meghan es tan importante? Y sin embargo no fue considerada dentro de la monarquía una boda de estado, no acudieron miembros de otras casas reales e incluso Teresa May, primer ministro de Gran Bretaña no acudió al enlace.

La palabra es “evolución”, el hecho de que dentro de una familia tan antigua y conservadora de la bienvenida a una joven birracial junto con su madre dan apertura a una nueva era en la Casa Windsor, si bien la reina acepto en 2005 el matrimonio del heredero con su pareja de tantos años Camilla Parker-Bowles, hoy la monarca hace historia dando su bendición para que una mujer mestiza, actriz y divorciada hoy forme parte de su familia.

Harry y Meghan contaban no solo con el apoyo de la familia, sino que además los británicos aceptaron y quedaron cautivados por la ex protagonista de la serie Suits que con un carisma nato supo cómo llegar al corazón de los ingleses. Desde que la joven fue vista públicamente en Toronto con el príncipe la familia real se jacto de la empatía que existió entre Meghan y el público, la Meghanmanía se desato incluso antes de anunciarse el compromiso. Harry sumo más adeptos cuando se propuso proteger a su novia y públicamente exigió respeto como un caballero con su armadura luchando contra dragones por su doncella.

El viernes por la mañana todos respiramos tranquilos cuando nos despertamos con la gran noticia “El príncipe Carlos entregara a la novia”, no pudo ser mejor, no solamente Meghan y Harry solucionaban la desastrosa situación que Thomas Markle había provocado sino que además era una manera muy concreta de aceptar y dar la bienvenida a Meghan a la familia. El príncipe de Gales que no tiene hijas ya había entregado a la nieta de Lord Mountbatten en el altar, pero en esta ocasión era especial, era entregarle a su hijo la mujer por la que lucho en contra incluso del estricto protocolo inglés y por supuesto las mentes más conservadoras de Inglaterra.

Un día antes Doria, la madre de Meghan puso reunirse con la nueva familia política de su hija, y acompaño a su hija en el Hotel Cliveden, un lugar con mucha historia donde se hospedaron. Harry por su parte sorprendió al salir a las calles de Windsor con su hermano William para saludar a la multitud, contagiándose del júbilo de todos los que estaban allí, un príncipe visiblemente muy emocionado, recibió elogios, regalos, besos, otro guiño a su madre, ya que eso es algo que definitivamente Diana hubiera hecho, acercarse al pueblo.

Esta boda que no es considerada boda de estado por tratarse del sexto en la línea de sucesión no fue menos espectacular que la de su hermano, quizás Harry no se casó en la imponente Abadía de Westminster, pero si en el legendario Castillo de Windsor, el lugar donde el mismo fue bautizado y donde descansan los restos de Enrique VIII e incluso es un lugar muy especial para su abuela, el castillo que data del año 1070 sufrió un terrible incendio en el año 1992, la reina realmente padeció este hecho, el castillo de estilo medieval es un simbol para la familia real británica.

La iglesia de San Jorge que el rey Eduardo III construyo en 1348 para honrar al santo patrono de la Iglesia del Reino Unido, es de estilo Gótico, inspirada en la era del rey Arturo y os caballeros de la mesa redonda es el lugar que el propio príncipe Carlos eligió para su unión con Camilla, también fue donde en 1999 el príncipe Eduardo se casó con Sophie.

Los invitados muy puntuales comenzaron a llegar, los Middleton entre ellos, los suegros del príncipe William junto con Pippa, su marido James Matthews y James Middleton  hermano menor de la Duquesa de Cambridge; por parte de la familia de la princesa Diana, Charles Spencer, Conde de Althorp llegó puntual con su familia, cabe mencionar su hija Lady Kitty que es actualmente una de las it girls británicas más cotizadas, lucía un diseño de Dolce & Gabbana Alta Moda, firma de la que es imagen, la joven aristócrata se corono como la mejor vestida, Kitty y sus hermanos también contaron con la presciencia de su madre Victoria, que reapareció públicamente tras su divorcio del hermano de Diana.

View this post on Instagram

@dior #sharebeauty #beckham

A post shared by Sweeter Than Heaven (@sweeter_than_heaven_things) on

Los Beckham muy elegantes, David en Dior Homme muy guapo, mientras que Victoria optó por el azul marino algo muy sobrio para una boda de día en plena primavera, los Clooney, el guapísimo George llevaba del brazo a su esposa Amal que vestía de Stella McCartney y el reglamentario tocado de Phillip Treacy. El elenco de la serie Suits no podían esconder su felicidad, el cantante James Blunt con su aristócrata esposa Sophie Wellesley, Carey Mulligan vestía Erdem, el presentador de televisión James Corden, el jugador de polo argentino Nacho Figueras, Oprha Winfrey, Elton John gran amigo de la familia real británica y para sorpresa de muchos las ex novias de Harry: Chelsy Davy y Cressida Bonas, quienes no podría imaginar su sentir, ellas pudieron ocupar de Meghan en el altar. Sin embargo ellas lucían radiantes y felices por el gran acontecimiento.

La familia real británica llego poco antes que los novios, la princesa Anna y su esposo que siempre se ha caracterizado por ser una royal de bajo perfil, sus hijos Zara Phillips con un embarazo muy avanzado, Peter y Autumn Phillips quienes también se casaron en Windsor hace diez años, el Duque de York y sus hijas las princesa Eugenia y Beatriz, cabe mencionar Sarah Ferguson también asistió a la boda pero se sentó en otra banca, ella ya no pertenece a la familia real. Los condes de Wessex, Eduardo y Sophie con sus hijos, el príncipe Michael de Kent y su esposa Christine, quienes bien pudieron no haber recibido invitación,  no olvidemos fue gracias a la princesa de Kent que se desato una polémica, debido al broche “Blackmoor” del joyero Giulio Nardi o “el moro negro” y que se atrevió a llevar puesto durante el almuerzo donde Harry presento a su novia con la familia.

¡HASTA QUE LA MUERTE LOS SEPARE!

Tras el despliegue de celebridades y pamelas de Phillip Treacy, Harry llego muy nervioso vestido en uniforme militar, muy guapo junto al príncipe William quien fungió como padrino, durante los momentos previos vimos Harry conversar con su hermano e incluso sonreírle a su suegra –quien vestía Oscar de la Renta y zapatos de Aquazzura, sin embargo se peinó en rastas y lucía un  piercing en la nariz- muy nerviosa sentada en primer plano. El príncipe Carlos y su esposa Camilla –que llevaba un diseño de Anne Valentine- llegaron muy puntuales, el príncipe lucia ansioso de fungir con su tarea de entregar a la novia, y entonces arribo la reina Isabel II con su esposo el Duque de Edimburgo que un día antes confirmo su asistencia, el príncipe griego fue sometido a una cirugía de cadera hace un mes y cabe destacar en menos de un mes cumplirá 97 años. La reina vestía en color verde lima muy vibrante y por supuesto llevaba con ella su accesorio fetiche, un bolso de la firma Launer London.

Los pajes llegaron adorables, las niñas con un vestido de Givenchy y los hombrecitos con un uniforme idéntico al de Harry,  George y Charlotte robaron cámara, junto con ellos Kate Middleton que hacia su primera aparición tras dar a luz, la Duquesa de Cambridge eligió a Alexander McQueen, que no solo es una de sus firmas predilectas sino que además fue quien creo su ajuar de novia en 2011, cabe mencionar este look en color marfil parece ser uno de los predilectos de Kate, ya que es la tercera ocasión que lo lleva, la primera vez fue en el bautizo de Charlotte.

Y entonces la emoción no se hizo esperar, Meghan que ya había dejado el Cliveden Hotel, llegó a Windsor acompañada de dos de sus pajes, gran expectativa tenía el mundo entero, ya la habíamos visto a través del cristal cuando se dirigía a la ceremonia, pudimos captar la tiara, Meghan eligió una joya que perteneciera a la reina Mary, abuela de la reina Isabel, y debo confesar fue una gran elección, esta joya no solo es exquisita y de muy buen gusto, sino que además es sencilla, no es ostentosa y logra su cometido hacer brillar a Meghan por si sola. Una tiara muy significativa, hecha en platino y diamantes, tiene un gran diamante central que en un principio formaba parte de un broche que le fue regalado por el condado de Lincoln a la entonces princesa Mary con motivo de su boda con el príncipe Jorge, futuro Jorge V, abuelo de la actual soberana. Fue en 1932 cuando Mary de Teck pidió al joyero real que convirtiera el broche en la tiara que lleva ahora Meghan Markle. Fue un regalo de la reina Mary a su nieta en 1953 cuando fue coronada, ningún miembro de la casa real la había utilizado, la ex actriz la saco del joyero tras 65 años e hizo bien, Meghan entro con la cabeza muy en alto y tiara propia.

Además de la tiara Meghan uso uno pendientes y un brazalete de Cartier, accesorios discretos y muy delicados.

Y entonces Meghan descendió del automóvil y nos dejó boquiabiertos, fue hasta entonces que supimos fue Clare Waight Keller de la casa Givenchy la encargada de crear esta oda a la elegancia y la sencillez, Meghan lucia regia mientras hacía historia portando un ajuar de una casa extranjera. En color blanco y con una simetría perfecta, Meghan subió las escalinatas de la capilla de San Jorge, tratando de maniobrar su velo que no fue menos esplendoroso y además era un homenaje al reino Unido y todos los países de la Commonwealth, el velo llevaba bordados resaltando las flores tradicionales de cada uno de estos países. El look era tan simple que la protagonista era ella.

El vestido de alta costura era perfecto, de estructura elegante, escote barco, manga francesa y un velo delicado. Cabe mencionar los zapatos también eran de Givenchy. En cuanto al ramo que debía llevar flores de mirto como tradición de la familia real fue hecho una noche antes, las flores fueron elegidas por el propio Harry, estas fueron cortadas de los jardines de Kensington.

Meghan entro al pasillo sola, tengo que mencionar que la valentía de Meghan de entrar a la antigua capilla de San Jorge y caminar algunos metros en solitarios deberían ser suficientes para ganarse el respeto de los británicos, portando una sonrisa dio pasos seguros sin intimidarse mientras los ojos del mundo entero la observaba,  solo sus pajes sostenían el velo, una novia muy emocionada pero sobre todo radiante se encontró a mitad del pasillo con un príncipe de Gales muy distinto al que acostumbramos, intercambiaron miradas de cariño, entonces orgulloso la llevo de su brazo y la entregó a Harry quien suspiraba desde que la vio a lo lejos, la emoción se sentía en la capilla de San Jorge.

Harry y Meghan se tomaron de la mano y no se soltaron durante toda la ceremonia, la pareja sonreía y no ocultaban la emoción que los embargaba.

Como ya se había dicho anteriormente Lady Jane Fellowes dio una lectura en honor a su hermana, la fallecida princesa Diana, detalles como esos fueron los que hicieron de esta ceremonia especial, aunque debo confesar escuchar “Stand by Me” fue quizás uno de los momentos más únicos, nunca hubiéramos imaginado que la música norteamericana irrumpiría en las bodas reales. Momentos llenos de ternura como cuando intercambiaron sus votos y colocaron los anillos. El sermón corrió a cargo del reverendo Michael Bruce Curry, con su gran histrionismo logró sacar algunas carcajadas a los presentes, pero no olvido dar un mensaje y cito en diversas ocasiones a Martin Luther King denominando este enlace como “la celebración del poder del amor”.

Cabe resaltar un detalle curioso, en ningún momento Harry fue llamado por su nombre: Henry, una señal de como la naturalidad y espontaneidad de la pareja resaltó, su esencia fresca y relajada no fue pasada por alto, es así como Harry ha logrado transformar con su personalidad al inflexible protocolo.

Tras firmar el acta matrimonial en presencia de sus padres, los novios salieron de la capilla de San Jorge donde una multitud los esperaba con ansias, los novios llegaron al arco de la capilla que había sido magistralmente decorada por la florista Phillipa Craddock, fue justo ahí donde los novios complacieron a los presentes y se dieron su primer beso como marido y mujer. Era como el final de un cuento de hadas.

Los novios partieron en un carruaje Ascot Launaz, en medio de los aplausos y el júbilo, recorrieron las calles de Windsor, después regresaron al castillo de Windsor donde 600 invitados los esperaban en la sala St. George, ahí la reina fue la anfitriona de un almuerzo muy relajado. Este estuvo a cargo del chef Mark Flannagan y consistió básicamente de bocadillos que degustaron de pie, ya que no hubo mesas, todo casual y muy austero.

Pero tras el almuerzo se llevó a cabo una elegante recepción, el príncipe de Gales invito a 200 invitados muy exclusivos a una cena con música y mucho glamour. Esta se llevó a cabo en  Frogmore House, una elegante residencia en Berkshire. Para este evento Harry vistió un tuxedo y Meghan volvió a deslumbrar con su elección, en esta ocasión la elegida fue Stella McCartney quien creo un vestido en crepé de seda con cuello alto y espalda al descubierto, Meghan se veía sencillamente espectacular, la creación de Stella McCartney resalto por ser impecable además de romper con las reglas, jamás se había visto a una novia mostrar tanta piel, Meghan además porto un accesorio que convirtió su look en uno inolvidable, para la recepción la nueva Duquesa de Sussex llevó el anillo Aguamarina de la princesa Dina, otro guiño a la princesa que falleció en 1997. Todo el estilo también recayó en el cambio de peinado, esta vez George Northwood optó  por hacerle a Meghan algo más moderno y menos rígido como en la ceremonia.

Los recién casados partieron a la recepción en un Jaguar modelo 1968, con mucho estilo Harry y Meghan hacían su entrada triunfal como marido y mujer, se sabe en la recepción Elton John daría una de sus mejores actuaciones, en medio de amigos y familiares más cercanos, es importante remarcar que Harry es quizás el miembro de la familia real que más disfruta de una buena fiesta y tratándose del día de su boda, esta tenía que ser inolvidable.

Es el comienzo de una nueva era, la Meghanmanía se adueñó de Inglaterra y hoy ven con buenos ojos como una actriz norteamericana, divorciada y feminista entra a la familia real británica para romper las reglas. Harry y Meghan se encargaron de escribir su historia con pluma propia y no permitieron que la tradición monárquica o los prejuicios fueran un obstáculo para convertirse en marido y mujer.. ¡Viva el Amor!

Por: Eugenia Garavani