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Mis Queridos, Ana Paula Dominguez nos cuenta lo que vivió cuando se aventó del paracaídas.

La historia sobre cómo solté el miedo cultivando un sentimiento de absoluta confianza.

La vida siempre tiene formas inesperadas de darnos enseñanzas cuando estamos dispuestos a salir de nuestra zona de confort y aventurarnos. Hace unos días, un amigo me invitó a verlo tirarse de un avión en paracaídas y luego me invitó a que me aventará yo también. De inmediato le dije que no, que muchas gracias. Pero conforme pasaron las horas y los días, mi hijo me animó a intentarlo y aunque no era algo que estuviera en mi lista de deseos, decidí aceptar.

Llegamos a Cuautla un Domingo por la mañana y tuvimos que esperar por más de dos horas antes de iniciar la preparación para el vuelo.Conforme pasó el tiempo, empecé a darme cuenta de que estaba absolutamente aterrorizada. Sabía que los riesgos eran mínimos, pero me preocupaba mucho el momento del aterrizaje. ¿Y si me rompía una pierna o me lastimaba la columna vertebral?

Mi amigo me insistió que siguiera mi intuición y que si no quería subirme, no lo hiciera.
Entonces me fui a caminar por unos momentos y a observar mis sensaciones. En ese momento me di cuenta de que si no lo hacía, luego me arrepentiría y por otro lado, me di cuenta de que la vida me estaba poniendo enfrente una prueba. Acepte que tenía miedo, pavor y que lo mejor que podía hacer era enfrentarlo, liberarlo, soltarlo.

Así que regresé con valentía y me concentré en mantenerme relajada, respirar y seguir la instrucción de hacer un arco en el momento de tirarme del avión. En ese momento conscientemente dejé de pensar. Me subí a la avioneta sin ver por la ventana ni pensar que poco a poco pasaban los minutos y cada vez subíamos más alto hasta alcanzar los 17,000 pies. Mi instructor Abraham me cuidó en cada momento y al llegar el momento de lanzarme, cerré los ojos y a la cuenta de 3, simplemente hice mi arco y nos lanzamos al vacío a una velocidad de 200 k.m. por hora durante un minuto completo.

Como en realidad no estaba tan interesada en ver por el terror de la altura, por mucho tiempo cerré mis ojos ya en el aire y me concentré en respirar y mantenerme relajada atenta a todas y cada una de mis sensaciones, sin permitir por un segundo el acceso a mi pensamiento.

Así pude ir a través de esta experiencia de presencia extrema procurando una confianza absoluta y pude hacer algo que para mi ni siquiera tenía un espacio en mi imaginación. Al final fue una experiencia de gozo total y de un profundo amor por la vida.

Mi reflexión al respecto es que vale mucho la pena abrirnos a las experiencias que a veces nos resultan incómodas en la vida y que preferimos evitar. Quizás sea el ver a una persona con la que tenemos una charla pendiente, o el decidirnos a iniciar una relación o a cerrarla o tomar la decisión de soltar hábitos que nos cuestan trabajo pero que sabemos que nos hacen daño y confiar en que estaremos bien…Vasant Lad, reconocido médico Ayurveda dice: “El amor dice que “sí” a todos los sentimientos, situaciones, pensamientos y emociones. Decir que “no” significa resistencia y esto trae miedo y enojo y hace que nuestra conciencia se vuelva pesada y rígida. La consistencia de nuestra conciencia se vuelve sólida y esto crea depresión y un sistema inmunológico débil”.

Decir que “sí”, significa rendirte a cada pensamiento, emoción y suceso. Significa dejar ir y esto es un viaje a nuestro corazón. Decir si a nuestro dolor a nuestros miedos y estar con ellos.

Mi invitación en este momento, es a que salgas de tu zona de comfort y explores sin temor lo que la vida te está poniendo enfrente. ¿Te checa?